Cometiste un error en una factura ya emitida, el cliente devolvió el servicio o acordaste un descuento a posteriori. En todos estos casos no puedes simplemente borrar la factura original — necesitas emitir una factura rectificativa. Esta guía explica cuándo es obligatoria, qué debe incluir y cómo numerarla.
Una vez emitida una factura, no puedes eliminarla ni modificarla. La única forma legal de corregir un error o anular el importe es emitir una factura rectificativa que haga referencia a la original.
Según el Reglamento de Facturación (RD 1619/2012), una factura rectificativa debe incluir obligatoriamente:
Las facturas rectificativas deben tener su propia serie y numeración correlativa, separada de las facturas ordinarias. Lo más habitual es usar el prefijo R o REC: R-2026-001, R-2026-002, etc.
Nunca uses la misma numeración para facturas ordinarias y rectificativas. Hacienda exige que cada serie sea correlativa e ininterrumpida dentro del ejercicio.
Tienes dos formas válidas de redactar el importe:
Indicas solo la diferencia entre la factura original y la correcta. Si la original era de 1.000 € y debía ser 800 €, la rectificativa muestra −200 € base + −42 € IVA.
Rectificas mostrando el importe total correcto y haciendo referencia a que sustituye a la original. Menos frecuente pero igualmente válido.
La factura rectificativa afecta al trimestre en que se emite, no al de la factura original (salvo excepciones). Si la rectificativa reduce el IVA repercutido, puedes deducir esa diferencia en el próximo modelo 303. Si aumenta el importe, debes incluirlo como IVA repercutido adicional.
Si la factura original pertenece a un ejercicio ya cerrado (año anterior), puede ser necesario presentar una declaración complementaria o sustitutiva. Consúltalo con tu gestor antes de emitirla.
Contratia lleva el control de numeración automáticamente y te avisa cuando hay facturas pendientes de cobro o con errores.
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